¡Mi perro se rasca!

¿Qué es el picor?

El prurito o picor es una sensación cutánea molesta e irritante que incita al

rascado.

El “umbral prurítico” es el nivel de picazón a partir del cual el paciente se da cuenta de que le pica y comienza a rascarse. Este umbral depende de cada individuo y sufre modificaciones constantes según el problema que lo esté provocando. También está muy condicionado por otros factores tales como actividad, los juegos o el aburrimiento.

¿Cómo detectar que mi perro se rasca?

El perro puede manifestar el prurito de cinco maneras diferentes:

  • Lamido
  • Rascado con las patas:
  • Sacudidas de cabeza
  • Mordisqueo de la zona
  • Frotado contra objetos

Las áreas corporales más afectadas en los perros con prurito son: la cara, pabellones auriculares, patas delanteras y traseras, axilas e ingles, base de la cola, tronco y zona ventral de tórax y abdomen. Según la causa que lo esté produciendo el picor será mayor o menos y estará afectada una zona u otra.

Las lesiones que se pueden ver en los perros con picores pueden ser: zonas alopécicas (sin pelo), piel enrojecida, costras, pigmentación amarronada del pelo producido por el lamido de la zona y excoriaciones (irritación profunda de la piel causada generalmente por el rascado del propio animal)

¿Cuáles pueden ser las causas de picores en el perro?

Las causas más frecuentes de prurito en el perro son las alergias y las infecciones de la piel.

  • Alergias: Las alergias pueden estar producidas por alérgenos ambientales (en la dermatitis atópica), alérgenos alimentarios o algunos parásitos como la pulga (en la dermatitis alérgica por picadura de pulga también llamada DAPP). La vía de entrada de los alérgenos puede ser percutánea (a través de la piel), digestiva o respiratoria.

En la dermatitis atópica los alérgenos se hallan en el medio ambiente. Éstos pueden encontrarse en el interior de la casa (mayoritariamente ácaros del polvo y ácaros de almacenamiento de la comida) o fuera de ésta (sobre todo pólenes).

  • Infecciones de la piel: Las infecciones en el perro pueden estar producidas por bacterias, hongos (sobre todo una levadura llamada Malassezia sp.) o parásitos (pulgas, ácaros de la sarna, piojos o cheyletiella).

Muchas veces las infecciones bacterianas o por levaduras son secundarias a un proceso alérgico y pueden intensificar el picor de estos pacientes.

  • Existen otras causas de prurito, en las cuales el picor sería secundario a otros procesos más graves como tumores, Leishmania (enfermedad transmitida por un mosquito llamado flebótomo), alteraciones hormonales, alteraciones del comportamiento o procesos inmunomediados.

¿Cuál es el tratamiento?

Para la realización de la mayoría de las terapias específicas es necesario conocer la causa que está produciendo el picor. Es por ello por lo que el tratamiento deberá ser instaurado por un veterinario, el cual determinará la causa del picor según los síntomas clínicos del animal.

Si la causa es una alergia alimentaria habría que eliminar de la dieta del paciente aquellos componentes que causan el problema. Esto se puede lograr utilizando ingredientes a los cuales el paciente no es alérgico o administrando dietas de proteína hidrolizada. En estos pacientes también en conveniente aplicar todas las medidas generales de manejo de un perro alérgico (medicamentos para el picor, baños, control de las infecciones secundarias…)

En la dermatitis atópica el tratamiento normalmente va encaminado a reducir los picores (con medicamentos inmunomoduladores o antihistamínicos mayoritariamente) y al control de las infecciones secundarias que pueden agravar el prurito. Normalmente son animales que tendrán una alimentación hipoalergénica ya que a veces pueden tener también reacción alérgica a algún alimento.

 

En otros casos el paciente puede ser candidato a inmunoterapia (vacunarle frente a lo que sea alérgico) para lo cual será indispensable reconocer los alérgenos involucrados en su cuadro clínico mediante las pruebas de alergia ambiental. La vacuna supone una terapia específica frente al problema y siempre que se pueda supondrá la mejor solución para el animal.

Si la causa del picor es parasitaria habrá que usar algún producto que nos asegure su erradicación así como hacer un control a largo plazo de ectoparásitos.

En el resto de enfermedades en las cuales el picor es secundario (alteraciones queratoseborreicas de la piel, Leishmania, alteraciones hormonales…) habrá que instaurar tratamiento para la causa que lo esté produciendo.

MANEJO GENERAL DE LOS PERROS ALERGICOS.

  • Control estricto de las pulgas con collares, pastillas o pipetas
  • Baños semanales con champúes especiales de tratamiento los cuales limpian de alérgenos la superficie de la piel, reestablecen la barrera cutánea y controlan las infecciones secundarias.
  • Evaluación de las infecciones secundarias de la piel.
  • Evaluación y control de las otitis (muy frecuentes en pacientes alérgicos)
  • Limpieza con productos antisépticos de las zonas interdigitales (espacios entre los dedos del animal y zonas de los pliegues)
  • Limpieza del ambiente para disminuir la presencia de ácaros en casa. Esto se puede conseguir usando con mucha frecuencia el aspirador, retirando en la medida de lo posible alfombras y mantas y usando camas y fundas antiácaros para el animal.
  • Uso de envases de pienso de poco tamaño, lo cual evitará que el saco permanezca abierto mucho tiempo y pueda contaminarse con ácaros de almacenamiento, así como mantenerlos separados del suelo y bien cerrados.
  • Administración de ácidos grasos omega 3 y omega 6 los cuales no solo mejoran la calidad de la piel y el pelo sino que también tiene un efecto antiinflamatorio y reducen la sensación de picor.

 

En conclusión, cada vez son más frecuentes los problemas de piel en la práctica veterinaria. Son muchos los pacientes que sufren las molestias de tener que vivir con picores y en Centro Veterinario Covaresa somos conscientes de ello. Es por ello por lo que disponemos de los conocimientos y los tratamientos más actualizados sobre dermatología.

No dudes en preguntarnos cualquier duda al respecto.

 

Diarreas, ¿son todas iguales?

Probablemente la mayoría de los propietarios de perros nos habremos encontrado en alguna ocasión ese desagradable regalito que, de forma totalmente involuntaria, nos ha dejado nuestro amigo en la cocina, en el pasillo o en el mejor de los casos, en el jardín.

Lo cierto es que la mayoría de las veces suele ser un trastorno pasajero debido a “algo comido”, “algo lamido” o “algo bebido” que los dueños no hemos podido evitar y bastan unas horas de ayuno para reestablecer la normalidad.

El problema aparece cuando el proceso dura más de lo deseado y a pesar de vigilar la alimentación e incluso hacer en casa “tratamientos de prueba” no conseguimos controlar el proceso.

En este artículo queremos contaros dos casos, que hemos tenido en la clínica en los últimos meses, de perros con DIARREA CRÓNICA y la importancia de realizar, en determinados momentos, algunas pruebas diagnósticas que pueden a llevarnos a orígenes totalmente distintos de la enfermedad y por lo tanto a plantear tratamientos completamente diferentes. En uno de ellos en concreto, ha sido incluso tan importante el llegar a un correcto diagnóstico y tratamiento de la enfermedad, que la vida del perro había llegado a correr serio peligro.

 

1º Caso:

El primero de nuestros amigos, que lo llamaremos por ejemplo “Lucas”, es un Pastor alemán de 2 años y vive en una casa con mucho terreno, por lo que cuando sus dueños fueron realmente conscientes del problema, ya llevaba probablemente bastante tiempo con diarrea. Lo primero que hicieron los propietarios fue darle arroz cocido y mejoró. Poco después volvieron a ver manchada su cola y cambiaron la marca de pienso. Al cabo de unos días seguía igual y además notaron que perdía peso, aunque estaba contento y no paraba de correr. Posteriormente vigilaron sus heces y vieron algo de “moco” en ellas. Como de pequeño había tenido Giardias (un parásito microscópico del intestino) y la sintomatología era parecida, compraron en la farmacia “Flagyl” y lo trataron durante 10 días sin obtener resultados. Al final lo trajeron a la Clínica.

Cuando Lucas llegó, tenía un pelo sin brillo y que se caía con facilidad, pesaba 24 Kg y en el anterior registro que teníamos (5 meses antes) pesaba 37 kg. Había perdido 13 kg. Las heces eran pastosas y muy voluminosas, de color clarito, sin sangre pero con algo de moco (este tipo de heces son características de los trastornos de intestino delgado).

Lo primero que hicimos fueron análisis coprológicos para buscar parásitos, que fueron negativos, y análisis de sangre que también fue normal, salvo un poco incrementadas las transaminasas hepáticas. Finalmente y sospechando que Lucas padecía IPE (Insuficiencia Pancreática Exocrina) u otra enfermedad de las que cursan con maladigestión o malabsorción del alimento, enviamos sangre al laboratorio para determinar los niveles de TLI, Cobalamina y Folato.

Los bajos niveles de TLI nos indicaban que, efectivamente, Lucas padecía IPE.

Los bajos niveles de Cobalamina y elevados niveles de Folato nos indicaban que además, y probablemente de forma secundaria a la IPE, se había producido un sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado.

La IPE, que en algunos perros y determinadas razas se da de forma congénita, también puede aparecer después de pancreatitis e indica una deficiencia parcial o completa de enzimas pancreáticas que lleva a una maldigestión del alimento y la consiguiente diarrea.

Lucas en la actualidad está con un pienso de dieta (muy digestible, con poca grasa y poca fibra) y ayudado en cada comida con un medicamento que lleva extractos pancreáticos secos. Y aunque por desgracia no podrá abandonar nunca ni la dieta ni el medicamento, la diarrea ha cesado (salvo en algunas ocasiones en las que “roba” algo de comida y la lía), ha recuperado ya 7,5 kg y su pelo vuelve a ser firme y a brillar (antes tenía claramente desnutrición y deficiencia de ácidos grasos esenciales). Por otra parte y aunque esperábamos que al corregir la IPE se solucionase el sobrecrecimiento bacteriano, finalmente tuvimos que tratarlo con antibiótico y hace poco, en los últimos análisis, los niveles de cobalamina y folato eran prácticamente normales.

 

2º Caso:

Nuestra segunda amiga, a la que llamaremos “Estrella”, es una mestiza adoptada de 4 años y que desde su llegada a la nueva casa hace tres meses, había tenido diarrea más o memos continua y de gravedad (cantidad y número de veces) variable. La perrita estaba muy delgada (7 kg y su peso optimo estimado eran 11 ó 12 kg), aunque estaba así cuando la recogieron. También tenía la barriga hinchada por lo que sus propietarios pensaban que se debía a que tenía lombrices que, probablemente, habría cogido en la perrera. Aunque a Estrella la desparasitaron tres o cuatro veces, la situación no mejoraba. Las heces eran unas veces pastosas y otras muy líquidas, en ambos casos bastante cantidad, de color amarillo pálido, sin sangre ni moco (si, en este caso también indicaba que el origen estaba en el intestino delgado, aunque como veremos el problema era totalmente distinto).

A Estrella la llevaron finalmente a nuestra clínica después de que, tras cuatro días seguidos de diarrea líquida y comer sólo arroz hervido, dejó de comer y se le empezó a hinchar la barriga de forma exagerada.

Los análisis coprológicos fueron negativos y el análisis de sangre en este caso no sólo nos mostró una pequeña elevación de las transaminasas, sino que también nos mostró una disminución muy grave tanto de las proteínas totales como de la albúmina.

Mediante una ecografía pudimos comprobar que el abdomen hinchado se debía a ascitis (acúmulo de líquido libre en la cavidad abdominal). Llegados a este punto sabíamos que se trataba de una “Enteropatía perdedora de proteínas” y aunque lo que procede en estos casos es realizar una endoscopia y tomar muestras para establecer el diagnóstico definitivo, la tremenda ascitis y el mal estado general de Estrella imposibilitaba sedarla por suponer un gran peligro para su vida. La ascitis en estos casos se produce porque al perderse una gran cantidad de proteínas por la mucosa intestinal, disminuye la capacidad de retener líquidos y estos pasan a la cavidad abdominal. En el caso de Estrella habría aproximadamente unos dos litros, lo que le producía compresión, malestar y ahogo.

Empezamos en ese momento un tratamiento con inmunosupresores (Prednisona y Azatioprima) y a los 5 días la ascitis había disminuido considerablemente, además llevaba 2 días comiendo (en este caso se le administró una dieta baja en grasa y sin gluten, ya que en algunos casos el origen puede ser una alergia alimentaria).

Ahora y después de realizar la endoscopia, ya está establecido el diagnóstico definitivo e instaurado el tratamiento tanto médico como dietético más adecuado con un grado de éxito aceptable y sobre todo habiendo salvado la vida de Estrella, que se vio comprometida por lo que parecía una simple diarrea.

Tos de las perreras (Rinotraqueitis infecciosa canina)

En este breve artículo pretendemos explicar de manera clara y concisa lo que es la tos de las perreras. Lo hemos estructurado en preguntas y respuestas para une mejor comprensión con un lenguaje cercano y sencillo. Si tienes alguna pregunta o no te queda claro, no dudes en ponerse en contacto con el Centro Veterinario Covaresa, donde cualquiera de los veterinarios te atenderá gustosamente.

 

¿Qué es?Tos-de-la-perrera

La tos de las perreras es una enfermedad del tracto respiratorio. Antiguamente se daba en sitios en los que vivían varios animales en condiciones de hacinamiento y malas condiciones de higiene. A día de hoy se encuentra ampliamente diseminada por toda la geografía. El boom de las exposiciones caninas que junta a perros de diferentes localizaciones, los hoteles de perros, un parque en el que se juntan varios perros… son algunas de las condiciones que favorecen la diseminación del virus.

En Valladolid de un tiempo aquí nuestra experiencia nos dice que hay 2 ó 3 picos de presentación de esta enfermedad. Uno es en invierno, donde mucha gente deja a sus perros en residencias y cuando viene la exposición canina a la feria de muestras. El otro es en verano cuando la gente se va de vacaciones y también deja a los perros en alguna residencia.

 

¿Qué la causa?

Esta causado por la acción conjunta de virus (Parainfluenza) y bacterias (Bordetella bronchiseptica, Mycoplasma spp.)

 

¿A quién afecta?

Afecta a perros de todas las edades, sobre todo a los grupos de riesgo (perros jóvenes, inmunodeprimidos y perros que vayan a exposiciones o residencias en los que estén en contacto con otros, razas pequeñas que son predispuestas a colapso traqueal: Yorkshire, Bichón maltes, o razas que ya por su fisionomía tienen problemas respiratorios como los bulldog, Carlinos…) puede afectar desde a un solo perro o a una colectividad completa.

 

¿Cómo puedo saber si mi perro tiene tos de las perreras?

La tos de las perreras afecta a la faringe, tráquea y si se complica puede llegar a afectar a los bronquios y los pulmones.

Los síntomas más evidentes son:

  • En las formas leves van desde una simple tos seca o un ladrido afónico, también podemos observar descarga de mucosidad. (En los perros que me encuentro con esta enfermedad muchos propietarios confunden los esputos y las secreciones con vómitos y arcadas)
  • Si se complica o afecta a grupos de riesgo como los cachorros o perros inmunodeprimidos, podemos ver, aparte de lo anterior, pérdida de peso, fiebre, decaimiento…

 

Tratamiento

Si su perro presenta alguno de estos síntomas no dude en ponerse en contacto con nosotros para empezar el tratamiento adecuado. Fundamentalmente dependiendo del grado de afectación puede ir desde un simple anti inflamatorio a incluso tener que poner antibióticos, antitusígenos y mucolíticos.

 

¿Puede mi perro juntarse con otros perros si ha cogido la enfermedad?

Mucha gente por vergüenza no dice nada y sigue sacando el perro al parque y es cuando empiezan a contagiarse todos ya que la enfermedad se pasa de animal a animal a través de las secreciones, un proceso parecido a lo que sucede con la gripe humana. Lo mejor es tener al perro en cuarentena una vez pasados los síntomas, hasta 10-15 días después. Es muy importante la higiene y desinfección en los lugares que el perro haga las descargas.

 

¿Cómo puedo evitar que mi perro coja esta enfermedad?

Lo mejor no es curar sino prevenir. Una prevención adecuada nos evitará tener esta enfermedad. Nos ahorrara disgustos y dinero.

La vacuna que nosotros usamos, se pone por la nariz y reduce en un porcentaje altísimo que el perro coja la enfermedad. La vacuna la recomendamos poner mínimo 1 vez al año, lo ideal sería ponerla 2 veces al año, ya que las cepas van cambiando y sobre todo en los grupos de riesgo     (perros jóvenes, perros que vayan a ir a residencias) Un perro adulto en buen estado, con una vez al año sería suficiente.

 

Espero que este artículo haya resuelto las que mi entender son las dudas más frecuentes de los propietarios.

 

 

Un cordial saludo.

 

Centro Veterinario Covaresa.